
FAP CUENCA -
El Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca presenta, el viernes 8 de mayo, la exposición PABLO PALAZUELO UN GOCE INSCRITO, muestra comisariada por Alfonso de la Torre y en colaboración con la Fundación Pablo Palazuelo.
En palabras del comisario de la muestra:
La exposición PABLO PALAZUELO. UN GOCE INSCRITO, es un ansiado proyecto que, gracias a la complicidad de la Fundación Pablo Palazuelo, puede verse ahora en esta Capilla de la Fundación Antonio Pérez, entre el 8 de mayo y el 21 de septiembre de 2026. Una muestra del quehacer de Pablo Palazuelo (Madrid, 1915-2007), uno de los artistas más relevantes del arte español y del contexto internacional del siglo XX. El título menciona palabras del filósofo francés Jean-Luc Nancy: “El arte es un goce inscrito. El goce se repite a la medida de su espera infinita”.
Se expone un conjunto de trece obras, nueve grandes pinturas, tres esculturas y uno de sus últimos dibujos, que recorren la producción madura del artista. Y así, contemplemos estos extraordinarios lienzos realizados a partir de los años ochenta donde Palazuelo indaga sobre el mundo de signos, líneas o planos y los sucesos de investigación en torno a las posibilidades formales. Así sucede en ciclos representados como “Red”, “Circino” o “De Somnis”. La exposición ha sido comisariada por Alfonso de la Torre, especialista en la obra de este artista y autor de su Catálogo Razonado.

Tras realizar estudios de Arquitectura en Oxford (1933-1936), Palazuelo fue artista de la Galerie Maeght, residiendo en París entre 1948 y 1968, un fértil encierro que no le impidió entrar en contacto con artistas destacados de la vanguardia internacional que se hallaban en la ciudad, en especial el círculo próximo a dicha galería, permitiéndole que su dimensión internacional fuese temprana. Luego, su presencia sería permanente en el mundo artístico de nuestro país, en especial tras su encuentro con Fernando Zóbel y su visita a Cuenca, el 9 de mayo de 1968, con ocasión de la instalación días antes del mítico lienzo “Omphale V” (1965-1967), mirando a la hoz del Huécar. Será a su retorno, en 1972, con casi sesenta años, cuando realice su primera exposición en España, en la galería madrileña Iolas-Velasco.
En su obra es imposible separar la creación plástica de la reflexión intelectual, pues no sólo fue intenso su pensar sobre las formas, sino que, con dicho pensamiento, se engarzaron poesía y literatura en general, mas también cábala, hermetismo, alquimia, filosofía, matemática, ciencia y saberes diversos. Por expresarlo de modo resumido: fue un artista de extraordinaria complejidad, capaz de componer una de las personalidades más fértiles y sugerentes del arte de nuestro tiempo.
Obtuvo en 1982 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; en 1994 el Premio Tomás Francisco Prieto (FNMT); en 1999 el Premio Nacional de Artes Plásticas y, ya en 2004, el Premio Velázquez. Su obra se encuentra representada en Museos como: Carnegie Museum of Art ; Centre Pompidou; Fondation Maeght; Fundación Juan March; Kunsthaus Zurich; Saint Louis Art Museum; Solomon R. Guggenheim Museum; MNCARS ; Artium; MUN-Museo de la Universidad de Navarra o MNCARS.
Análisis de las posibilidades de los planos mas, a la par, deseo de introspección en el misterio del espacio, energía del despliegue de lo extendido e intensidad de lo que se adivina recóndito. Formas y líneas que se interrogan, ya sea sobre los ángulos mas también sobre lo sinuoso. La exposición revela la extraordinaria pervivencia de un análisis concentrado realizado por este imaginativo introvertido ‒en palabras de Tharrats‒ o el pintor austero, en palabras de Joan Miró, versus el gramático para Bernard Dorival.
Encontrada la incesante investigación formal con el despliegue de aquellos innumerables conocimientos, Palazuelo escribiría que “la pintura es desear y conseguir, en la medida posible la tierra de visión”, aquella espera infinita.
La exposición PABLO PALAZUELO UN GOCE INSCRITO, muestra comisariada por Alfonso de la Torre y en colaboración con la Fundación Pablo Palazuelo podrá visitarse desde el 8 de mayo al 21 de septiembre en la Capilla del Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca.






