El pasado sábado, 17 de octubre, inauguramos en nuestro Museo de Obra Gráfica de San Clemente, la exposición «Javier Pagola, El pintor y su doble se miran de reojo», una muestra que reúne una selección de trabajos realizados por el artista durante los últimos tres años, junto con algunas obras anteriores.
El acto contó con la presencia del artista, Javier Pagola, nuestra conservadora en San Clemente, Mercedes de la Pola, la concejala de Cultura de San Clemente, María Ortega, y el critico de arte, Alfonso de La Torre, junto con familiares, amigos de la FAP y visitantes.
Un recorrido por su obra más reciente
La exposición se distribuye en tres salas temporales, organizadas siguiendo un criterio estético con el que se busca ofrecer al visitante un recorrido visual armonioso y atractivo. Como explica el propio artista, el objetivo es lograr «una composición simpática, fácil de ver y atractiva expositivamente».
La muestra ofrece así un recorrido por la producción artística más reciente de Javier Pagola, al tiempo que recupera algunas piezas anteriores para acercar al público diferentes facetas de su trabajo.
En la planta baja del museo se exhiben las obras más recientes de Pagola, entre las que destacan Huerta viva y una selección de trabajos realizados con acuarela y mediante la técnica de dos tintas. Asimismo, las vitrinas de esta planta permiten descubrir sus creaciones sobre papeles japoneses, elaboradas mediante el uso de plantillas de caucho.
En la planta superior destaca un políptico compuesto por 48 óleos sobre papel, que ocupa por completo una de las paredes de la sala. Junto a esta obra, se exponen sus acuarelas amarillas y varias piezas al óleo de carácter abstracto.
La abstracción constituye uno de los ejes fundamentales de la obra de Javier Pagola, aunque no es el único. La figuración, el cuerpo femenino, el desnudo y el erotismo también ocupan un lugar destacado en su universo creativo, en el que el color adquiere un papel protagonista y contribuye a definir un lenguaje artístico propio.
Por último, la sala de vitrinas reúne una amplia colección de dibujos y collages que permite descubrir otra faceta de Javier Pagola. Servilletas dibujadas, recortes de prensa intervenidos y diarios elaborados con papel japonés conforman este espacio, en el que lo cotidiano se transforma en materia creativa.
Los diarios ocupan un lugar importante en la trayectoria del artista, que lleva cuatro décadas realizándolos. Como cuenta el propio Pagola, «llevo 40 años haciéndolos, en ellos apunto las cosas cotidianas, son una expresión mía muy fresca y a la vez divertida». La exposición reúne un total de 24 de estos diarios, sobre los que el pintor destaca que «gráficamente tienen su interés».
Javier Pagola: entre la figuración, la abstracción y el color
Javier Pagola (San Sebastián, 1955) se define como un «pintor figurativo, pero no realista». Su lenguaje artístico transita entre la figuración y la abstracción, con un componente simbólico a través del cual aborda los temas que le interesan y que, como él mismo señala, trata «a su manera».
El artista prefiere dejar abierto el significado último de sus obras. «Pinto para no tener que explicar este sentido porque no hay palabras para explicarlo», afirma, reivindicando la expresión plástica frente a una interpretación racional de sus creaciones. En este universo creativo, el color ocupa un lugar esencial, con el amarillo como uno de los protagonistas de la exposición.
Cuenca desempeña un papel fundamental en la trayectoria personal y artística de Pagola. El artista vivió en la ciudad entre 1982 y 1990, una etapa en la que conoció a figuras como Bonifacio Alfonso, Gerardo Rueda y Antonio Saura, además de establecer una estrecha amistad con Antonio Pérez. El contacto con estos referentes y el apoyo recibido fueron decisivos en sus comienzos, hasta el punto de sentirse, en sus propias palabras, «apadrinado». «Me permitió empezar a pintar, a vender y a tener colección», recuerda. Tras regresar a Madrid, volvió a Cuenca entre 2010 y 2013 para ejercer como profesor de Dibujo en la Facultad de Bellas Artes.
Antes de dedicarse plenamente a la pintura, Pagola estudió Arquitectura en Madrid entre 1974 y 1978, una disciplina que abandonó tras instalarse en Cuenca para seguir su verdadera vocación. Desde 1977 ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas, consolidando una trayectoria marcada por la experimentación y la diversidad de lenguajes plásticos.
A lo largo de su carrera ha recibido importantes becas, entre ellas la de Endesa para las Artes Plásticas, en 1993; la de la Academia de Bellas Artes de Roma, en 1997; y la de Artes Plásticas de la Fundación Marcelino Botín, en 1999.
Junto a su producción pictórica, ha desarrollado una destacada labor como ilustrador de libros, con trabajos como Gargantúa, de François Rabelais, y ha explorado también el mundo de la estampa, ampliando los medios y las técnicas de su universo creativo.
Su obra forma parte de colecciones de diversos museos españoles y de la Menil Collection de Houston (Texas, Estados Unidos). Actualmente expone en la Galería DEMORA, situada en el barrio madrileño de Carabanchel, y tiene pendientes de confirmación nuevas participaciones expositivas en México, Bilbao y Jávea.

















