
FAP OTROS ESPACIOS
La Fundación Antonio Pérez presenta, el viernes 7 de agosto a las 20 h, en la Sala de Cultura de Villares del Saz, la exposición «Cuenca en la mirada» del fotógrafo José Manuel Navia. La muestra está organizada por la Fundación en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad.
La muestra Navia, Cuenca en la Mirada, forma parte del proyecto fotográfico con el mismo nombre, impulsado por la Diputación Provincial de Cuenca y vinculado a la Fundación Antonio Pérez, concebido para reunir miradas de grandes autores sobre la ciudad y la provincia.
Bajo la dirección de Publio López Mondejar y la coordinación de Vicente López Tofiño, participaron en el proyecto Isabel Muñoz, Ramón Masats, Castro Prieto, Juan Manuel Díaz Burgos, José Manuel Navia, Jean-Marie del Moral y Tofiño.

“Julian Green definió la imaginación como la memoria de lo que no ha sucedido. Pero hay otro tipo de imaginación, aquella cuyas criaturas no son meros reflejos, sombras, engaños adorables, sino las mismas criaturas del mundo. La imaginación como una facultad que no quiere la transfiguración de las cosas sino simplemente su contemplación, la restauración de ese saber inocente, que sólo existe en la mirada del niño. Ayudarnos a ver, esa es la verdadera tarea de la imaginación. ¿Pero ver qué? Ver los objetos y las criaturas del mundo. […]
A la manera de las notas que se toman en un pequeño diario, José Manuel Navia va dejando constancia con sus fotografías de su deambular por esos territorios olvidados de las ciudades y los pueblos en que vivimos. […] Un pequeño tren le lleva por la provincia de Cuenca, y va deteniéndose en distintos pueblos de su itinerario: Tarancón, Villanueva de Jara, Garcinarro, Enguídanos, Villar del Saz, Huete… […] No fotografía catedrales, ni retablos refulgentes, ni muchachas hermosas, ni mágicos atardeceres, sino paredes desconchadas, desmontes, perros famélicos. Se detiene donde ningún viajero lo hace, y sus fotografías nos hablan del paso del tiempo, de la pérdida, de las derrotas de la vida, pero también de la belleza inesperada, del misterio de existir. Nos hablan, sobre todo, de la luz, del espacio como un lugar de espera de la luz. […]
En una de sus fotografías, vemos un perro negro cruzando las vías del tren. Ha nevado y un manto blanco cubre e iguala las cosas. El perro, encogido de frío, y con el rabo entre las patas, vuelve inesperadamente su cabeza para mirarnos. En su ensayo «La cámara lúcida» Rolan Barthes distingue entre el significado evidente de una fotografía, y lo que es puramente personal, “lo que perfora al espectador”. Es decir, ese algo que hace que una fotografía sea irrepetible. Barthes pensaba que la fotografía es el arte de la ausencia, porque siempre nos muestra algo que ha dejado de ser. El retrato en suma de una ausencia. Y en los ojos de ese perro está el mutismo de los animales, la imposibilidad de conocerlos, su vida al lado de la nuestra como la de dos mundos que no cabe conciliar. Navia fotografía su huida, el momento en que dejamos de saber lo que quiere. Sus fotografías no hablan de lo que conocemos, sino de lo que elude ese conocimiento. Eso simboliza la nieve, lo que no puede decirse; presencia que afirma la ausencia.
En otra fotografía vemos una ventana. Está tomada en la estación de Enguídanos, y se abre a un exterior cubierto de niebla. Un trampantojo, una ventana para no ver. Paul Klee dijo que la misión del arte no es representar lo visible, sino hacer visible lo que no vemos. Pues bien, la obra de José Manuel Navia surge de ese mismo deseo de visión. Se trata de una paradoja, como la de la ventana. La fotografía, que es el arte de lo visible, persigue lo que no se puede ver. Las fotografías de Navia tienen esa cualidad mental, se ocupan de los lugares pero, sobre todo, de los pensamientos de los que viven o han vivido en ellos. Navia sigue las huellas de esas miradas y esos pensamientos. Mira lo que otros miraron. Es lo que pasa con la fotografía de la chica en el tren. Navia no trata de sorprender a escondidas sus gestos o sus pensamientos más íntimos, sino su alma. Que el alma le dé algo al pensamiento, eso es mirar para él. […]
José Manuel Navia no fotografía lo que conocemos, sino justo lo que queda cuando nos desprendemos de ello. Su mirada es la mirada de los que no pueden volver. Nada les pertenece, nada puede ser suyo, y sin embargo quieren regresar a los lugares en que vivieron y tal vez fueron felices. No piden mirar las cosas para hacerlas suyas, sino para verlas por última vez. Es la mirada […] más pura, aquella con que mirarían los muertos el mundo si pudieran regresar. La que sólo anhela transformarse en luz.”
Gustavo Martín Garzo
La exposición ‘Cuenca en la mirada» de José Manuel Navia, organizada por la Fundación Antonio Pérez en colaboración con el Ayuntamiento de Villares, podrá visitarse en la Sala de Cultura de Villares del Saz, desde el viernes 7 de agosto hasta el 27 de septiembre.






