La Fundación Antonio Pérez ha colaborado en la organización del acto de entrega de las Medallas Conmemorativas “Cuenca Ciudad Patrimonio de la Humanidad”, celebrado ayer, 14 de abril, en la biblioteca de la Hospedería Seminario Conciliar de San Julián, y otorgadas por la Diputación Provincial de Cuenca.
En esta edición, los galardonados han sido el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, una de las instituciones culturales más reconocidas a nivel nacional y referente en el ámbito del arte abstracto, y el crítico de arte Alfonso de la Torre, por su destacada trayectoria desde los años ochenta y su compromiso con la cultura conquense, especialmente a través de su colaboración con la Fundación Antonio Pérez.
Estas medallas fueron creadas en 1997 por la Diputación Provincial de Cuenca con el objetivo de reconocer la contribución de personas y entidades que han participado de manera significativa en la declaración de Cuenca como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996, así como en su posterior proyección cultural.
El acto de entrega, presentado por la diputada provincial de Cultura y vicepresidenta de la FAP, María Ángeles Martínez, contó con la asistencia del presidente de la Diputación Provincial de Cuenca, Álvaro Martínez Chana, diputados provinciales y regionales, el alcalde de Cuenca, Darío Dolz Fernández; el vicepresidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro; la subdelegada del Gobierno en Cuenca, Mariluz Fernández Marín; la delegada de la Junta en Cuenca, María Ángeles López Martínez, y el director de la FAP, Jesús Carrascosa, entre otras autoridades y representantes del ámbito cultural y social.
El acto estuvo amenizado por el dúo musical formado por Alicia Sánchez Martínez (soprano) y Cristina Feiner Bas (arpa), que interpretaron tres piezas musicales durante la ceremonia.
Premiados
El crítico de arte Alfonso de la Torre fue el primero en recoger su Medalla Conmemorativas “Cuenca Ciudad Patrimonio de la Humanidad” a manos del vicepresidente de la JCCM, José Luis Martínez.
Agradecido y muy emocionado, Alfonso de la Torre repasó su trayectoria en Cuenca desde su llegada a finales de los años 70 hasta la actualidad. Durante su intervención evocó la generación “irrepetible” de artistas que conoció en la ciudad y destacó cómo ha ido reconstruyendo, a través de ensayos y catálogos, la vida y obra de algunos de ellos, como Manuel Millares, Kozo Okano o Kess Andrea, entre otros.
Asimismo, hizo referencia a sus colaboraciones con distintas entidades culturales como el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, la Fundación Antonio Pérez y la Catedral de Cuenca, y tuvo un emotivo recuerdo para los periodistas que lo han acompañado a lo largo de su carrera, así como para su mujer, Rosa, y su hijo, Miguel.
Para concluir su intervención, y fiel a su estilo poético, Alfonso de la Torre recurrió a una cita de la poeta rusa Marina Tsvetáyeva: “No me gusta la vida como tal, para mí solo empieza a significar cuando se transforma en arte”.
En esta línea, Alfonso de la Torre cerró su discurso con una reflexión profundamente personal: “Hay en la vida acontecimientos y encuentros hasta tal punto decisivos que es imposible que entren del todo en la realidad; suceden, marcan el camino pero nunca terminan, por así decirlo de suceder. No dejan de acompañarnos hasta el final y forman parte de lo que permanece inacabado en una vida que va más allá de ella; y lo que va más allá de la vida es lo que de ella queda”.
Por su parte, Manuel Fontan del Junco, director del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, recogió la Medalla de manos del presidente de la Diputación Provincial de Cuenca y vicepresidente de la Fundación Antonio Pérez, Álvaro Martínez Chana.
Manuel Fontán agradeció “con mayúsculas” este reconocimiento, que afirmó recibir como un “acicate” para continuar con la labor de un museo que comenzó como un “puntito de luz” en 1966 en las Casas Colgadas y que fue capaz de adelantarse dos décadas a la democracia española.
Un museo, avanzó, que este año celebra su 60 aniversario con la exposición “La transición estética: España 1960-2020”, que se inaugurará el 16 de octubre en Madrid y que mostrará de forma visual cómo la cultura —el teatro, el cine o la música— ha contribuido a transformar el país en las últimas seis décadas, un cambio que, según destacó, en Cuenca se produjo de manera más temprana.
Este premio, también dijo, “nos tiene que servir, como diría Fernando Zóbel, para subrayar el compromiso de seguir trabajando para que el museo mantenga el espíritu joven con el que nació, apostando por obras de artistas contemporáneos que, en su origen, no superaban los 30 años”.
Finalmente, el director del museo formuló dos peticiones: por un lado, seguir cuidando el estado de conservación del espacio para garantizar que las colecciones se mantengan en perfectas condiciones; y por otro, preservar la calidad de las visitas evitando la masificación, con el fin de que los cerca de 85.000 visitantes anuales puedan seguir disfrutando del museo “como si estuvieran solos”.
Con estos dos reconocimientos ya son 19 las personas o entidades que han recibido esta medalla de plata diseñada por Antonio Saura y que conmemora el nombramiento de Cuenca como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Anteriormente los premiados fueron Federico Mayor Zaragoza, Ángel Acebes, Antonio Saura, Antonio Pérez, Casa Real, Camilo José Cela, Pedro González, José Saramago, José Luis San Pedro, Elvireta Escobio (mujer de Manolo Millares), Gustavo Torner, Ramón del Hoyo, Diputación de Guadalajara, Publio López Mondéjar, Carmen Calvo, Roberto Polo y Rafael Canogar.






















