Esta semana hemos tenido la oportunidad de conocer el espacio donde trabaja el ceramista conquense Fernando Alcalde, cuya exposición “Retrospectiva de ayer a hoy” pudimos ver, hasta el pasado mes de febrero, en el Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca.

A su taller acudieron, el pasado 20 de marzo, la vicepresidenta y el director de la Fundación Antonio Pérez, María Ángeles Martínez y Jesús Carrascosa, quienes agradecieron el recibimiento y compartieron con el artista impresiones y anécdotas de su trayectoria profesional.

Fernando Alcalde (Cuenca, 1958) es un artesano de la cerámica, a la que llegó “por casualidad” y también porque, según él, “estaba predestinado”. Su primer contacto con la alfarería se produjo durante su etapa estudiantil en el instituto, tras una visita al taller del ceramista, también conquense, Adrián Navarro. Tras este encuentro, Fernando decidió estudiar cerámica.

Se formó en la Escuela Superior de Cerámicas de Manises, allí tuvo suerte y buenos profesores que “me transmitieron conocimientos y secretos o trucos del oficio”. Además, la Escuela tenía una biblioteca muy completa que “me permitió conocer otras culturas y técnicas”.

Terminados los estudios, volvió a Cuenca y montó su propio taller y así “empezó realmente mi aprendizaje” y un camino que ha ido haciendo con “dedicación y casi con exclusividad”.  Un largo camino de aprendizaje continuo de retos entre las formas, el color y el fuego.

Fue un proceso de autoformación y búsqueda para alcanzar la técnica, lo que le ha permitido expresarse “libremente”. En estos inicios, el artista destaca la influencia de la tradición de la cerámica árabe y china, lo que le llevó a especializarse en esmaltes orientales. Para Fernando, el mundo de los esmaltes es “apasionante y no termina nunca por la cantidad de materiales y por el sistema de cocción”.

Dominada la técnica, el maestro ceramista se deja llevar por los sentidos, la naturaleza, el entorno, las estaciones y juega con los colores, las formas, las texturas, los tamaños y la utilidad de todos objetos que realiza. Al principio eran piezas más clásicas y con el tiempo “he ido suprimiendo asas, tapas… haciéndolas más sencillas”. Piezas únicas e irrepetibles, cilindros, cuencos, bandejas, tazas, platos, etc.

El trabajo de Fernando se caracteriza por la estética y la funcionalidad de sus piezas. Detrás de cada una de ellas hay mucho trabajo, un proceso laborioso y artesanal que pasa por distintas fases _la preparación del material, modelado, secado, primera cocción, esmaltado y decoración, segunda cocción y enfriado_ y todas cumplen su función decorativa y al mismo tiempo están hechas para ser usadas “porque son duraderas, asequibles, y no pasan de moda”.

Además, si algo caracteriza a Fernando Alcalde es haber desarrollado un estilo propio en el arte de moldear el barro, la porcelana o el gres para crear objetos. Un estilo que ha ido formándose poco a poco, probando, investigando, y también “siendo exigente con uno mismo”. Un estilo que le ha permitido ganar reconocimiento tanto dentro como fuera de Cuenca, participar en ferias destacadas como Intergift (Salón Internacional del Regalo y Decoración de Madrid) y comercializar sus productos desde su tienda, en la calle Alfonso VIII, a nivel internacional.