Continuando con la ronda de visitas a los talleres de los artistas que exponen o han expuesto en la Fundación Antonio Pérez, esta semana la vicepresidenta de la FAP y diputada provincial de Cultura, María Ángeles Martínez, el director de la FAP, Jesús Carrascosa, y la subdelegada del Gobierno en Cuenca, Mari Luz Fernández, han visitado el taller de José María Albareda.

José María Albareda presentó el año pasado la exposición “Identidades” en el Centro de Arte Contemporáneo de la FAP en Cuenca. Una muestra compuesta por más de 40 retratos con los que el artista nos mostró “una antología del rostro en su faceta más intensa” con obras ordenadas por series, tamaños y temáticas.

Estas pinturas están ahora almacenadas en su estudio esperando una nueva exposición para volver a ser admiradas. El taller de José María es amplio y luminoso. Un espacio compartido con otro compañero, también artista, Rubén Fernández, en el que se aprecia la parte de cada uno por su orden y organización.

En su estudio, José María también guarda objetos encontrados de todo tipo, unas cruces de Caravaca del cementerio de su pueblo, latas, una calavera, viejos utensilios, jarrones, buzones, libros, etc.

José María pasa mucho tiempo en su taller, mañanas, tardes y “todos los ratos, como él dice, que puede”. Lleva más de 8 años en este lugar y es aquí donde ha podido realizar parte de su extensa obra durante los últimos años. Dice el artista que cada pincelada te cambia y cada retrato es un reto para él.

En uno de sus caballetes reposa un retrato acabado, cerca otro espera sus manos. Lo primero que hay que hacer, nos explica, es “preparar el lienzo, realizar una imprimación con una capa de color cálido, después hay que darle una segunda mano y a continuación ya estará listo para dibujar un boceto previo con un lapicero blando”.

El artista tiene la capacidad de reflejar la mirada como nadie lo hace en esta ciudad, cada obra de este pintor nos cuenta una historia y nos da una idea de la maestría que tiene a la hora de retratar identidades”. Porque detrás de cada retrato hay para José María Albareda una historia que descubrir y es esta historia la que el pintor quiere transmitir al espectador en sus obras.

Historias que recoge magistralmente en la serie la “Mirada del olvido” en la que los rostros muestran desconcierto o la dureza de la enfermedad del Alzheimer. Historias en cada uno de los personajes anónimos y conocidos de Cuenca que ha retratado, entre ellos el del propio Antonio Pérez; retratos de alumnos y familiares, de pintores conquenses como Miguel Ángel Moset, pintores universales como Goya, Rembrandt, Bacon o mujeres artistas como Hilma af Klint, Camille Claudel, Sonia Delaunay o Käthe Kollwitz.

José María Albareda (San Clemente, 1960) se licenció en Bellas Artes en la facultad de San Carlos (Valencia), y como catedrático de dibujo de educación secundaria, ha ejercido de profesor de plástica hasta su jubilación hace seis años. Desde que recibiera, en 1984, el Molino de Plata en la Exposición Nacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, son múltiples los reconocimientos, así como las exposiciones, tanto individuales como colectivas, en las que ha participado.

José María ingresó en la Real Academia de las Artes y Letras de Cuenca en 2015, ocupando el sillón de la letra “X”, con su discurso “Manchas distantes». La pintura como acontecimiento”. En 2024 recibió el encargo de realizar el cartel de la Semana Santa conquense.