Exposiciones Huete 2018

30 de junio– 30 de septiembre de 2018 

Museo de Fotografía/ Huete


La Fundación Naturgy presenta en el Museo de Fotografía de Huete, en colaboración con la Fundación Antonio Pérez–Diputación de Cuenca, la exposición Genocidio, Paisaje, Memoria, una importante muestra del trabajo realizado por el fotógrafo de prensa, y destacado representante del actual fotodocumentalismo, Simon Norfolk.

SIMON NORFOLK, FOTOGRAFÍA Y MEMORIA

 

Texto de Xosé Garrido. Comisario de la exposición

 

En un tiempo y un espacio, el nuestro, el de las civilizaciones occidentales, donde la pérdida de memoria histórica amenaza con volverse absoluta, donde somos meros receptores de discursos mediáticos construidos con urgencia y esterilidad, la obra de fotógrafos como Simon Norfolk son, además de muchas otras cosas, indispensables para empezar a pensar un mundo que, por razones geopolíticas, es habitualmente intervenido con confusos objetivos, normalmente no bien explicados y con los correspondientes saldos humanitarios.

Las fotografías que se presentan en esta exposición corresponden a varios trabajos que Simon Norfolk ha venido produciendo desde el tristemente célebre 11 de septiembre. Fruto de aquel acontecimiento y sus consecuencias (hegemonía bélica de EE.UU., las guerras de Afganistán e Irak, etc.) surge una reflexión en torno a los conceptos de imperio, historia y memoria. Según la formulación de Norfolk, todo imperio en su momento de decadencia y desmoronamiento, deja detrás de sí las huellas de su esplendor, ahora convertidas en históricas ruinas. De la atenta mirada a toda esta arqueología se pueden sacar conclusiones válidas para la construcción de la memoria histórica.

Su obra se caracteriza por tener al paisaje como tema principal y desarrollar una meticulosa técnica basada en la obtención de imágenes con la tradicional cámara de placas. Sus imágenes muestran paisajes de espacios desolados o, frecuentemente, arrasados por la acción bélica del hombre. Escenas que encierran la capacidad de integrar elementos sensibles y a la vez desgarradores y que son, en definitiva, escenas llenas de dramatismo y belleza que muestran la destrucción y representan el eco de la muerte. La construcción de la imagen utilizando cánones que la ponen en relación directa con determinada tradición romántica que encuentra la belleza en la representación de cierta miseria, la frecuente ausencia de la figura humana, o la deliberada acción del fotógrafo de construir sus paisajes a partir de escenarios configurados en función de su aparente desorden, son algunos de los rasgos que mejor definen la obra de Simon Norfolk.

La obra de Norfolk documenta fotográficamente los edificios, las calles vacías, los espacios devastados, orografías y restos de la acción bélica, en aquellos lugares donde se ha intervenido militarmente en los últimos ocho años. Son auténticos paisajes después de la batalla que delatan la barbarie y lo absurdo de la guerra.

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AfghanistanChronotopia

Antiguo salón de té en un parque próximo a la Exposición Afgana de Logros Económicos y Sociales, en el barrio de ShahShahid de Kabul. Bajo el régimen de los talibán, los globos estaban prohibidos, pero ahora es frecuente cruzarse con vendedores por las calles de Kabul que proporcionan estos baratos juguetes a los niños.

Tiraje cromogénico C-Type montado sobre aluminio

103 x 127 cm

2001-2002

 

El artista se enfrenta en su obra a un gran problema, a uno de los mayores conflictos éticos que encierra la fotografía que tiene como materia de trabajo los lugares que han sido víctima de la acción militar: el de cómo mostrar la belleza de la crudeza y la destrucción articulando un dialogo respetuoso entre información, dolor y estética.

Norfolk y su obra forman parte, sin lugar a dudas, de una clase de nuevo documentalismo fotográfico que maneja el concepto, desarrollado por David Campany, de la fotografía tardía.

La fotografía nace con un pecado original: la supuesta capacidad de reproducir fielmente lo real, el de ser un análogo de la realidad. Este atributo genesíaco, más que la revolucionaria tecnología en que se basa para obtener imágenes, la configura como medio profético. Lo que enfoca la cámara, adquiere importancia y se volverá relevante a nuestra mirada. La fotografía tiene la capacidad de registrar lo futuro. Este status de la fotografía, que marcó durante décadas la relación de la sociedad con la representación fotográfica, cambia con dos factores importantes en la historia del medio: la irrupción en el mercado de cámaras instantáneas y equipos ligeros que democratizan el medio y su práctica, y, sobre todo, la llegada de las tecnologías audiovisuales, el cine y posteriormente la televisión. La formulación, a mediados del siglo XX, del momento decisivo bressoniano, sumado a lo anterior, modifica notablemente la práctica fotográfica. El fotodocumentalismo y el fotoperiodismo deben de transformarse, en este momento, en ágiles registros de realidades y conflictos, de un presente que ahora tiene una gama más amplia de medios dando cuenta de ellos en el mismo espacio y al mismo tiempo.

Sin embargo, en la actualidad, nos encontramos con una gran cantidad de fotógrafos, Simon Norfolk es un buen ejemplo de ellos, que no fotografían la huella de un acontecimiento, sino más bien la huella de la huella de un acontecimiento y que como dice Campany, "su fotografía ‘tardía’ es un ejemplo particularmente revelador de un enfoque que se está convirtiendo en un uso tópico del medio". También Campany se pregunta por el significado de esta tendencia a fotografiar las consecuencias de los acontecimientos: campos de refugiados, desiertos devastados, edificios en ruinas, geografías urbanas vacías y arrasadas,... Finalmente, y como apunta Campany, es "una práctica muy distinta de la instantánea espontánea y mantiene una relación diferente con la memoria y la historia". Es una fotografía del pasado inmediato, una forma de mirar sobre lo acontecido que ayuda a empezar a construir la memoria contemporánea.

Es también una fotografía de mirada pausada, lenta (de hecho es significativo que muchos de los fotógrafos que la practican vuelvan al uso de la "primitiva" cámara de placas), y que en la mayoría de los casos se inspiran, apropiándose de los cánones de representación, en determinadas escuelas o autores de periodos clásicos de la pintura. Simon Norfolk, en sus escritos, enuncia todo un manifiesto acerca de su manera de entender la ruina clásica y su representación plástica a lo largo de la historia. En particular centra su atención en el clasicismo francés del XVII y se detiene en las pinturas de NicolasPoussin y Claude Lorraine.

Paisajes con escenas pastoriles que tiene como marco naturalezas idealizadas, en las que siempre hay ruinas clásicas enmarcando la escena. Considera estas obras como metáforas de la decadencia de las civilizaciones y de la vanidad de los Imperios y se plantea la necesidad de reflexionar sobre lo que significan las nuevas ruinas que la conocida y hegemónica acción militar actual, deja a su intervención en los diferentes lugares del mundo.

Las fotografías de Norfolk guardan no pocas similitudes con el trabajo de Gabriele Basilico, Beirut, al respecto del cual su autor declaraba que las imágenes que había tomado en la capital libanesa pretenden "contribuir, mediante el testimonio de la locura humana, a la construcción de la memoria histórica". Idéntico objetivo se puede rastrear en la obra del fotógrafo inglés.

 

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AfghanistanChronotopia

Arco de la Victoria construido por la Alianza del Norte a la entrada del cuartel general de un comandante local en Bamiyan. El hueco vacío albergaba al más pequeño de los dos budas, destruidos por los talibán en el año 2001.

Tiraje cromogénico C-Type montado sobre aluminio

103 x 127 cm

2001-2002

 

RESEÑA BIOGRÁFICA DE SIMON NORFOLK

Nacido en Lagos, Nigeria, en 1963, Simon Norfolk estudió Filosofía y Sociología en las universidades de Oxford y Bristol. Después de realizar estudios de fotografía documental en Newport, Gales del Sur, trabajó para varias publicaciones hasta 1994. Es aproximadamente a partir de este momento cuando abandona el fotoperiodismo y comienza a centrar su interés en la fotografía de paisaje. Ha publicado varios libros con su obra entre los que destacan “ForMost Of ItHave No Words: Genocide, Landscape, Memory” (1998), “Afganistán: Chronotopia” (2002) que ganó el European Publishing AwardforPhotography (y que ha sido publicado en nuestro país) y su más reciente libro 'Sangre', que se publicó en 2005. Cuenta con numerosas exposiciones individuales de su obra y ha recibido una gran cantidad de premios y reconocimientos a lo largo de su trayectoria. Su trabajo aparece regularmente en el New York Times Magazine y TheGuardian. Actualmente reside entre Brighton y Londres.

Su obra se caracteriza por tener al paisaje como tema principal y desarrollar una meticulosa técnica basada en la obtención de imágenes con la tradicional cámara de placas. Sus imágenes muestran paisajes de espacios desolados o, frecuentemente, arrasados por la acción bélica del hombre. La construcción de la imagen utilizando cánones que la ponen en relación directa con determinada tradición romántica que encuentra la belleza en la representación de cierta miseria, la frecuente ausencia de la figura humana, o la deliberada acción del fotógrafo de construir sus paisajes a partir de escenarios configurados en función de su aparente desorden, son algunos de los rasgos que mejor definen la obra de Simon Norfolk.

 

Para saber más

http://www.simonnorfolk.com/

Consorcio Ciudad de Cuenca.jpg

Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Diputacion de Cuenca

Fundacion Antonio Pérez

Ayuntamiento de San Clemente.jpg

Ayuntamiento de Huete.jpg

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