16 de enero - 15 de marzo de 2015

Centro de Arte Contemporáneo/ Cuenca


Según indica el comisario de la exposición, Alfonso de la Torre, "Por un lado Estévez muestra en la Fundación Antonio Pérez un conjunto de esculturas recientes, bajo el título 'Rojo cereza'. Ese es el color, en el lenguaje de los escultores de la forja, idóneo para el trabajo con el hierro", señala.

Rojo cereza es el nombre de la muestra que se divide en tres áreas diferenciadas. Una central, que aglutina una treintena de obras en hierro forjado, cinco chapas de acero de gran tamaño (150 x 150), y dos esculturas en acero pulido con detectores de presencia, sonido e iluminación leds. Un segundo bloque formado por un grupo de mohai, conjuntos pétreos en los que la sinuosidad de la piedra y el cincel del artista se alían para crear conjuntos de inquietud por su disposición creativa. Y, finalmente, un tercer bloque en el que el madrileño sorprende al visitante con la nueva vertiente artística en la que explora, la fotografía, con imágenes que cobran volumen sobre el papel por una rugosidad «forzada».

Los trabajos de Estévez parecen indagar en torno a la reflexión, sobre el equilibrio, una búsqueda que a veces pareciere ser planteada de un modo irónico, precisamente mostrando las dificultades de lograr el equilibrio de las formas. Su obra, ya sean dibujos o esculturas, es capaz de combinar un cierto aire volumétrico con la presencia de formas filiformes, que a veces recuerdan un aire a lo Reg Butler, logrando ambos aspectos un acuerdo gracias a la presencia de una inmensa poesía, invadiéndolo todo. Recordando así ese permanente vivir entre extremos en el que se sustancia el arte, también la vida.

El trabajo de Estévez ha sido merecedor de diversas muestras individuales y colectivas desde los años ochenta, habiendo mostrado sus obras, bajo el título “Ulular del espacio”, en “Vuela Pluma Ediciones” (Madrid, 2013). La Diputación de Cuenca ofrece, en las salas de la Fundación Antonio Pérez en Cuenca y San Clemente, esta doble exposición que recorre la trayectoria de este artista que cumple tres décadas de oficio creativo.

Estévez es descendiente así, pues declarado y sin pudor, de los heroicos escultores que soñaron formas crecedoras entre las chispas y el ardor de la fragua, -González, Gargallo, Chillida o Chirino, entre otros, refiriéndose a lo nuestro, al “hierro español”-, Hepworth, Caro o Moore pensando allende. Desde lo que Chirino llama en la presentación un “cuidadoso respeto por el pasado histórico”.  Si los primeros son buen ejemplo del trabajo de forjadores de sueños, la antigua y brillante tradición de la forja, Hepworth es apropiado modelo de reflexión para Estévez sobre el estudio del volumen y sus superposiciones, el collage o assemblage metálico. Mas, también, en torno al agujero y el vacío, que más que un espacio en duda o un negativo de las formas en el siglo veinte emerge activamente desde la densidad de dichas imágenes, eso que Manolo Millares llamaría la dimensión perdida, los hoyos infinitos de misterio.

 

ALFONSO DE LA TORRE COMISARIO DE LA EXPOSICIÓN

 

 

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Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Diputacion de Cuenca

Fundacion Antonio Pérez

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