14 de febrero - 20 de abril de 2014
Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca
Mundo recosido y Geishas es el nombre de la exposición de Emilia que recoge, en dos salas diferentes, formas escultóricas paralelas de la artista de Ourense.
La primera parte de la muestra, Mundo recosido, constituye el trabajo que la artista ha desarrollado en los dos últimos años. Se trata de una instalación escultórica de esqueletos, que reflejan un viaje sobrevolando nuestra evolución como especie, explorando el desarrollo físico, social, intelectual y tecnológico, nuestras relaciones con todo ello, nuestro paso por la tierra y la historia de la vida. A partir de esqueletos con desgarres carnales la artista busca en el interior del ser humano sentimientos que reflejen la sociedad actual.
 

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Geishas, su segundo proyecto, presenta una instalación de esculturas dedicada a la figura de la geisha japonesa. Emilia las presenta en un escenario teatral en el que, como ella misma las describe «de manera silenciosa y singular, nos irán contando y escondiendo historias humanas, mostrando su naturaleza, el complejo y total sacrificio que conllevan. La idea es conceptual en oposición al trabajo manual, las esculturas tienen algo de marionetas, de autómatas. Las he trabajado siempre desde un enfoque interior, pensando en primer lugar en su largo aprendizaje, su entrega, sus sacrificios, sus privaciones, la falta de libertad y su lucha contra el tiempo». La artista entabla un diálogo con otras memorias, las que la famosa novela de Arthur Golden escribió sobre una geisha. Doce años después de haberse convertido en una de sus lecturas fetiches, el tema sigue siendo fuente primordial de sus obras. Sus figuras están vestidas al modo de las japonesa, con un lujo visto desde el reciclaje; telas de saco, trapos, cuerdas usadas u objetos antiguos son los materiales que esta artista utiliza acercándose a una apariencia momificada que, para la artista, simboliza el devenir que preserva algo de lo que el individuo fue. Las obras de Emilia Enríquez  se caracterizan, en general, por un desenfadado y desinhibido expresionismo y en particular por su adscripción al arte povera: escuela de origen italiano del arte pobre, basado en el aprovechamiento y reciclaje de materiales usados. 
La exposición, que podrá visitarse desde este viernes 14 de febrero hasta el próximo 20 de abril, estará acompañada de un catálogo editado por la Fundación Antonio Pérez y la Diputación de Cuenca, en el que el investigador y crítico de arte Alfonso de la Torre ha colaborado con un texto en el que realiza un exhaustivo análisis de la obra de Emilia Enríquez.
 

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foto. las noticias de Cuenca

 
 
Alfonso de la Torre, comisario de la muestra, describe a Emilia Enríquez  como una «artista acumuladora de objetos, algunos de ellos, muy singulares y descubiertos al azar en el camino de la vida, presiden las paredes de su estudio de Retiro. Ciertos hallazgos son muy simbólicos, varios encontrados entre las nobles basuras capitalinas: brochas, restos de pinturas, los lomos en trampantojo de la Historia del arte, vacía pues, de José Pijoan, espátulas y serruchos, paletas, un carné del Círculo de Bellas Artes de Madrid de los años treinta, un estuche con los útiles de un artista adquirido en un brocante y otros recuerdos de la vida de la pintura, que un día fueron abandonados».
 
 

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Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Diputacion de Cuenca

Fundacion Antonio Pérez

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