21 de junio – 22 de julio de 2012 

Museo de Obra Gráfica/ San Clemente


El pasado mes de mayo, bajo el mismo título, Persiguiendo las sombras, se presentaba parte del contenido de esta exposición en la Escuela de Artes José María Cruz Novillo, exposición en la que la Diputación Provincial y la Fundación Antonio Pérez han sido colaboradoras. En esa ocasión Óscar mostraba una selección de óleos de gran formato, y ahora nos quieres mostrar en ambas salas de exposiciones temporales de San Clemente una gama más amplia de formatos, así como distintos soportes como lienzos, tablas, cajas y libros que corresponden al trabajo que Óscar Lagunas lleva desarrollando en los últimos años.

Las muestras podrán visitarse hasta el próximo 22 de julio en las salas de la Fundación Antonio Pérez en San Clemente.

 

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BREVE APUNTE

Durante el proceso de pintar, el cuadro se convierte en una estructura que se reorganiza constantemente. Se define paso a paso, va creciendo poco a poco, generando la necesidad de tomar decisiones concretas a lo largo del mismo.

Cuando nos dirigimos hacia la superficie pictórica, nos acercamos con todo el peso de nuestra propia experiencia, con toda la intensidad del momento, y con todas las decisiones tomadas. Pero el propio encuentro, sabemos que es un acto de verdadera dificultad al ser traicionados, de inmediato, por nuestra memoria cultural. Además, no conseguimos hacer fielmente lo que hemos decidido, y enseguida, necesitamos más libertad para la tarea que pretendemos llevar a cabo.

La propia ejecución de la pintura, la aplicación de la materia sobre la tela, supone, en ese mismo instante, un fenómeno que no aceptamos en su totalidad, o no llegamos a aceptar con total convicción. Lo que pretendíamos hacer, a pesar de estar decidido de antemano, nada tiene que ver, en muchos casos, con el resultado obtenido. Esto no quiere decir que hayamos fracasado, - que también puede pasar-, sino que debemos ser capaces de aceptar nuestro propio lenguaje, nuestro propio gesto, como algo que aparece de manera natural. Como una huella, como verdadera decisión honrada, a pesar, de no ser exactamente copia de nuestro pensamiento inicial o idea. Este instante, mantiene un grado de tensión que nos obligará a continuar, de manera decidida, en alguna otra dirección. Fortaleciendo la estructura que buscamos para que el cuadro se sustente a sí mismo, inmediatamente. Es probable que nos paremos a remirar con más distancia lo que hacemos, pero sabiendo también, que si dudamos demasiado, corremos el riesgo de que todo se tambaleé por no tener aún donde agarrarnos.

Así pues, siempre será preferible tener templanza y confiar en lo imprevisto para ser capaces de avanzar con el proceso iniciado y llevarlo a buen término. La pintura puede serlo todo, nos ofrece muchas posibilidades, pero también nos las niega. Y de eso debemos aprender.

Óscar Lagunas,

 

Enero 2012

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Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Diputacion de Cuenca

Fundacion Antonio Pérez

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