11 de julio- 10 de septiembre de 2003

Centro  de Arte Contemporáneo/ Cuenca


Fuente El Día de Cuenca

El color, la ironía y el ver literatura y nuevos significados en los objetos cotidianos, como archivadores, corchos de botellas o muñecas de plástico, centran la obra de Mariano Carrera, un autor que se distingue por ser muy cosmopolita y que ha colaborado entre otros, con el director de cine Pedro Almodóvar en el montaje de los decorados de la película Kika.

El ambiente que se respira en las tres salas dónde se exponen las piezas de las series, el Día, la Noche y el Gabinete, es de sinrazón donde lo onírico y la alusión a los recuerdos de la infancia se entremezclan con el aparente desorden, buscado y donde quedan patentes las obsesiones del autor.

La exposición recuerda a un escaparate parecido a las tiendas del todo a 100, que representa el coleccionismo en su estado más puro. Dibujos y collages, se diluyen con juguetes de niños, junto con todos sus accesorios, y elementos banales como cajas de bombones rellenadas de piezas imposibles de adivinar. Esos son los cimientos sobre los que se asienta Rosebud, el jugar al escondite imaginario con el visitante, donde este inventa discernir sobre lo que está observando en cada momento, se trata de juegos con aparente mal gusto, dentro del denominado arte kitsch.

En palabras de Antonio Pérez, la muestra es una réplica multiplicada de su casa. Dis Berlin roba juguetes a sus hijos y los convierte en obras de arte. Así existe una desmedida obsesión por la infancia, reflejada en barbies representadas en algunas de sus múltiples facetas, desde la coqueta, que se muestra con la diversidad de elementos de belleza que configuran su neceser, hasta la que raya los pensamientos más pornográficos en la sala de la Noche, que aparece marcando con sus piernas las agujas de un reloj encima de un dinosaurio con dos cabezas.

Asimismo, Antonio Pérez, argumenta que uno de los pilares de la exposición es la obsesión que muestra el autor por el objeto encontrado, de ahí que siga la tendencia de Marcel Duchamp, Dis Berlin rescata la banalidad de los objetos lo que se podría asemejar a la frase de Santa Teresa de Jesús en la que aludía que Dios está también entre los fogones de la cocina, puesto que trata de descubrir las cosas más sencillas extrayéndolas de paraísos perdidos y soñados.

Además hay que destacar la gran presencia del colorido en la obra, lo que refleja la atracción del artista por los colores intensos.

Para saber más

http://www.disberlin.es/

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Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Diputacion de Cuenca

Fundacion Antonio Pérez

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